El Derecho básico a la tierra de los pueblos indígenas
El 16 de mayo de 2023, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una Sentencia histórica que resonó en toda América Latina y el mundo. En el caso de la Comunidad Indígena Maya Q’eqchi’ Agua Caliente Vs. Guatemala, el Tribunal encontró al Estado guatemalteco responsable de múltiples violaciones de derechos humanos.
En concreto, Guatemala vulneró los derechos al reconocimiento de la personalidad jurídica, a la integridad personal, garantías judiciales, propiedad, acceso a la información, derechos políticos y a la protección judicial.
Además, la Sentencia señaló deficiencias en el derecho interno del país, incluyendo la falta de actos adecuados para el reconocimiento de la propiedad colectiva y para la realización de una consulta previa adecuada. El Tribunal también consideró que el comportamiento del Estado hasta junio de 2020, en relación con la consulta sobre actividades mineras, fue discriminatorio.
Esta decisión marcó un precedente crucial en la lucha por los derechos de los pueblos indígenas y su soberanía sobre los recursos naturales de sus territorios.
Fuente: COPADEH Guatemala
Un Vínculo Sagrado con la Tierra
La Comunidad Agua Caliente Lote 9, ubicada en el municipio de El Estor, Departamento de Izabal, es hogar de aproximadamente 400 personas. Estas tierras, abarcando más de 1.353 hectáreas, no solo representan un lugar de residencia, sino un espacio sagrado, vinculado profundamente a la identidad y espiritualidad de la comunidad.
Desde tiempos ancestrales, los Maya Q’eqchi’ han visto sus tierras no como recursos explotables, sino como parte integral de su existencia.
La organización comunitaria de Agua Caliente es robusta, con figuras de liderazgo como el Guía Principal y el Alcalde Comunitario, además de un Comité Pro-Mejoramiento fundado en 1978 para defender su tierra y recursos.
Sin embargo, esta conexión espiritual y organizacional con la tierra ha sido desafiada constantemente por fuerzas externas.
Fuente: El País
La Historia de una Lucha
A finales del siglo XIX, las tierras de Agua Caliente fueron designadas como "Lote 9" y entregadas a particulares para actividades agrícolas.
En 1974, la comunidad inició un proceso de titulación de tierras que enfrentó numerosos obstáculos.
A pesar de pagar completamente el precio de la tierra, el Registro General de la Propiedad informó que el folio correspondiente se había extraviado, dificultando la obtención de un título definitivo.
El calvario continuó hasta 2019, cuando finalmente se otorgó un título de condominio a 104 personas. Sin embargo, la tierra titulada se superponía con otra finca, Cahaboncito Norte, donde se encuentra el proyecto minero "Fénix", lo que complicó aún más la situación.
La Mina de Níquel: Un Conflicto Desgarrador
En 2004, el Ministerio de Energía y Minas de Guatemala otorgó una licencia de exploración minera a la empresa EXMIBAL, que fue transferida posteriormente a la Compañía Guatemalteca de Níquel.
La licencia de explotación fue concedida en 2006, sin una consulta adecuada a la comunidad. Eso, junto con la presentación del Estudio de Impacto Ambiental solo en español y no en idioma maya Q’eqchi’, llevó a una serie de conflictos legales y sociales.
En 2020, la Corte de Constitucionalidad de Guatemala ordenó observar la consulta previa y suspendió la explotación minera.
Tras ello, en 2021, el Estado impulsó procesos de “pre-consulta” y consulta entre comunidades indígenas, vía distintos medios de prensa, en español y q’eqchi’.
Sin embargo, la Corte concluyó que la actividad minera afectó a la comunidad local y que ese proyecto arrancó sin haber sido consultado de manera adecuada.
Testimonios de Lucha y Esperanza
Rodrigo Tot, líder q’eqchi de Agua Caliente y ganador del Premio Goldman en 2017, ha sido una voz firme en la defensa de los derechos de su comunidad. Su testimonio es un reflejo de la resistencia y el valor de la comunidad frente a décadas de violencia y opresión.
En 2012, Tot sufrió la pérdida de un hijo y graves heridas a otro y a su nieto debido a un ataque violento, pero sigue adelante con su trabajo.
“En los años anteriores de conflicto armado hubo muchos líderes que también sufrieron y fueron desaparecidos. Los que asesinaron a mi hijo pensaron que estábamos en esa época todavía, en la que un líder se levantaba a reclamar sus derechos y todos los demás se quedaban callados. Pero se equivocaron, porque yo no me voy a callar”, declaró Tot.
Fuente: Independent en Español
Una Sentencia de Esperanza
La Sentencia de la Corte no sólo reconoció las violaciones sufridas por la Comunidad Agua Caliente, sino que también subrayó la necesidad de un marco legal adecuado para respaldar el derecho de propiedad colectiva y garantizar consultas previas amplias y participativas.
Así, la Corte responsabilizó al Estado de Guatemala por la violación del derecho a la integridad moral de los miembros de la Comunidad, quienes sufrieron hostigamiento y violencia, lo que afectó su vida.
Esta decisión representa un hito en la lucha por los derechos de los pueblos indígenas. “Por primera vez, este caso brinda al Tribunal la oportunidad de pronunciarse sobre si los gobiernos deben actuar para reconocer los derechos de estas sociedades a la soberanía permanente sobre sus recursos naturales, como un principio del derecho internacional público”, destacó Leonardo Grippa, del Centro de Recursos Jurídicos para Pueblos Indígenas.El Camino hacia la Justicia
Leonardo Crippa, abogado del Indian Law Resource Center que investiga y representa a la comunidad desde 2005, afirmó que la sentencia contra el Estado de Guatemala suponía un avance único en el siglo para los derechos indígenas en Guatemala y a escala internacional.
“Todos los países de América Latina se van a fijar en esta decisión”, dijo Crippa. “Todos los tribunales tendrán que asegurarse de que cualquier decisión que se tome sobre minería, sobre tierras indígenas o sobre titulación de tierras indígenas se haga de forma coherente con lo que ha decidido el tribunal”.
La lucha de la Comunidad Agua Caliente es emblemática de la resistencia de los pueblos indígenas en toda América Latina y el mundo. A medida que se afianza el cumplimiento de la sentencia, líderes como Rodrigo Tot continúan alzando sus voces, no sólo por su comunidad, sino por todos los pueblos indígenas que enfrentan desafíos similares.
“Los pueblos indígenas siguen avanzando pese a todos los obstáculos a los que se han enfrentado”, comentó Carlos Pop, abogado de la comunidad Q’eqchi’. “La petición ante la Corte IDH era que el Estado garantizase la convivencia y armonía de vida de las comunidades tal y como las regulaciones nacional e internacional establecen, a la vez que respeta los derechos de consulta libre, previa e informada a los nativos”.
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